Opinión USTA

Soy de Bogotá y quiero que te vayas

1. Opinión USTA - Nicolás León Amaya

Por: Nicolás León Amaya, estudiante Facultad de Comunicación Social para la Paz y Representante Estudiantil. 

“Soy orgullosamente rolo, he vivido toda mi vida aquí y defiendo la ciudad porque la amo de una forma incondicional, aquí crecí, me formé, entendí la palabra corrupción desde lo más mínimo, desde la panadería de la esquina hasta grandes empresas, pero a diferencia suya yo aún no me doy por vencido”.

“Me fui de Bogotá y quiero compartirles mis razones…”, es una carta de un ciudadano más de la capital que, para la desgracia de muchos -entre los que me incluyo-, se encuentra firmada como “un ciudadano del común”, alguien que como lo dice el Diario ADN, medio donde fue compartido el artículo de opinión, es una persona “sin identificación”. Por si no lo ha leído le resumo con mis propias palabras el texto, el hombre se quiere ir.

Para nadie es un secreto todas las problemáticas que tiene Bogotá: los huecos, los trancones, el Transmilenio y la inseguridad, son solo algunos de los que comúnmente se queja la gente y sí, yo también tengo que vivir con eso todos los días camino a la Universidad pero con una diferencia, yo no me quejo y me voy, yo me quejo y hago algo. Usualmente esa es la decisión más fácil, huir a los problemas, ver a esa “ciudad destruida como si le hubiera caído una bomba atómica” y preferir irse de aquí. “Principalmente me voy por dignidad”, dice el artículo, pero yo me pregunto, ¿qué de digno tiene la acción de huir o escapar dejando atrás un sinnúmero de problemas y ecuaciones sin resolver?

Podremos llamar “ineptos alcaldes de tres nefastos gobiernos” a quienes se jugaron la partida y les hicieron jaque pero ¿qué parte juega el ciudadano de a pie? Hablo de ese que es ciudadano de un lugar en el que vive pero que no le duele, porque es más sencillo -y si el problema es económico- “emigrar”.

Compartimos algo con el texto del “ciudadano común”, la palabra indignación, bueno, no solo la palabra, también el sentimiento. En mi caso no me indigna la ciudad “donde se venden apartamentos de 15 millones el metro cuadrado” o donde “los taxis me llevan solo donde ellos quieren” y “los buses expiden sus torpedos de humo por sus exhostos”; allí donde “llevamos 20 años o más pagando una sobretasa a la gasolina”; no, eso no indigna tanto como leer una carta de alguien que no encuentro mejor palabra para describir que con “cobardía”, nos gusta quejarnos, ¿a qué colombiano no?, nos gusta criticar, porque es más fácil culpar a alguien de los errores pero, ¿nos gusta rendirnos? No vi que un colombiano se rindiera de un lugar donde dejó parte de su vida, dos de sus hijos y dos de sus nietos, dejar su historia, su hermanos, la tumba de sus padres, su empresa, sus recuerdos y su amor de una forma tan fácil, tan supremamente fácil como decir “me voy porque”, pero a esa frase yo le añadiría “porque no fui capaz de trabajar para dar las soluciones suficientes, eso demanda tiempo, mejor que otros hagan algo con esta ciudad que yo también ayudé a destruir”.

No eran necesarios tantos “me voy” señor ciudadano del común, además no sé por qué razón se denomina así, porque los colombianos no nos rendimos frente a la vida y si algo nos caracteriza frente al mundo es que somos “echaos pa´ lante”. No quería en realidad leer que alguien se cansó y se aburrió de vivir la vida que escogió, contándonos ahora qué hará; esto me huele al anuncio publicitario del Circo de los Hermanos Gasca, la lección del “que mucho se despide pocos ganas tiene irse”, además de promocionar a un candidato en las pasadas elecciones a la Alcaldía de Bogotá. Saludos ciudadano del común y me alegra que se haya ido.

Fotografía: Unidad de Producción Audiovisual, Departamento de Comunicaciones y Mercadeo.

*Las opiniones expresadas en esta sección son de exclusiva responsabilidad del autor y no reflejan, necesariamente, los puntos de vista de la Universidad Santo Tomás.

Comentarios  

#3 AndrésLeoLópez 07-02-2016 14:56
Pienso también que he perdido algunos minutos de mi vida leyendo este artículo, donde solo veo crítica destructiva, crítica que no aporta nada más que una idea sin análisis del contexto en que se escribió el artículo del ciudadano del común. Estoy seguro que este joven no se tomo el verdadero trabajo de indagar más sobre la vida del ciudadano en mención, lo cual hace que muchos de sus juicios no tengan fundamento alguno y sean completamente vacíos. Lo invito a que siga luchando por la ciudad, pero más que eso lo invito a que respete a quien busca una mejor calidad de vida, eso en ninguna manera es cobardía, es un gran acto de valentía.
#2 Fernanda 28-10-2015 16:43
Perdí minutos valiosos de mi tiempo leyendo esto. Pero me tomo el tiempo para decir que la redacción del que se quiere ir es más estructurada, coherente y argumentada. Personalmente trabajo con mi empresa y con las asociaciones y fundaciones a las que asesoro, desde la base del trabajo responsable y la transparencia, por eso hemos dejado de trabajar con la actual alcaldía por que nos llamaron a presentarles proyectos ya que ellos no tienen ni idea de que puede necesitar la ciudad y tienen el descaro de pedir 10% del total del contrato. En resumen... No tienen ni idea de las necesidades de la ciudad, no se les ocurre como dar solución a nada y aparte quieren robar dinero de la ciudad. Es triste pensar que hay tantos niños que necesitan una vida con perspectiva . Es entendible que algunos se quieran ir.
#1 Ivonne Mora 28-10-2015 06:41
Considero que antes de juzgar de cobarde al que se va y valiente al que se queda se debe empezar por respetar la diferencia; todos tenemos intereses diferentes, derecho a tomar las decisiones que consideremos positivas y expresarlas si queremos. Mi admiración a quienes la situación de la ciudad les impulsa a luchar por el cambio y a quienes se van, pues dejaron de quejarse y buscaron un cambio que puede beneficiar a pocos o a muchos.

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