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Opinión USTA

¿Has matado a tu principito? por Diego Cardona Ospina

1. Opinin USTA - Diego Cardona

 

Por: Diego Alonso Cardona Ospina, Coordinador de Comunicaciones Institucionales, Departamento de Comunicaciones y Mercadeo.

Aunque ese sábado no era un día para salir de casa - por la lluvia y la espesa neblina que daba la sensación de ser las seis de la tarde siendo apenas las tres -, eso no impidió que con mis amigos decidiéramos cambiar el plan de película casera, por pasar la fría tarde en los cines más próximos a nuestra casa. Poco convencidos nos dirigimos a las taquillas porque la cartelera no prometía mucho. Al explorar las opciones que teníamos, lo único que mediamente nos interesó fue El Principito. Recordé que una semana atrás alguien en el trabajo me había recomendado esta nueva adaptación cinematográfica realizada por el director Mark Osborne. También sonreí al recordar que con el ceño fruncido le había dicho:

– Creo que ver esa película no está entre mis planes.

Mea culpa. Confieso que estaba actuando como las personas grandes de esta película que olvidaron ser niños. Confieso que la incertidumbre y la esperanza por diferentes circunstancias recientes en mi vida se empeñaban en matar al principito que cada día hago lo posible por no enterrar. Esa versión, como por arte de magia, me hacía volver a recordar, creer y tener fe.

Al finalizar, pude experimentar muchísimas sensaciones, entre ellas, una desbordante felicidad al reflexionar que hoy podría irme tranquilo de este mundo porque ya he domesticado y he sido domesticado por alguien. Precisamente en el teatro, tenía a mi lado a dos amigos que como el zorro llorarán por mi partida y para quienes seré único en el mundo.

También como el principito y el aviador, sentí tristeza porque en nuestra cotidianidad nos encontramos con personas grandes que son decididamente muy extrañas como el rey, el vanidoso y el hombre de negocios. Consciente o inconscientemente nos hemos convertido en adultos que hemos olvidado el valor de las pequeñas cosas.

¿Cómo no sentirnos contrariados cuando a través de una historia logramos identificarnos con situaciones cotidianas que quizá estamos experimentando laboral, social o sentimentalmente? ¿Quién no se siente desesperanzado cuando se encuentra en su camino con aquel empresario de la película que solo piensa en el poder y en hacer su voluntad sin importar la manera de conseguirlo?

Muy a mi pesar, reflexioné que aunque nos mueven una gran cantidad de valores y sentimientos, en muchas circunstancias, somos poco consecuentes del alcance de nuestras palabras y actos. Es una pena que en nuestra cotidianidad predicamos pero no aplicamos, y lo que decimos ser, es totalmente contrario con lo que realmente somos.

- Ya en casa, varias ideas se paseaban sin control por mi cabeza.

Aunque los hombres hemos olvidado muchas cosas, me comprometí a no dejar que mi principito muera independientemente de las adversidades y a procurar que mis acciones sean consecuentes con mis actos.

- Difícil tarea pero tomar conciencia de ello sería el primer paso.

Recordé que mi madre, como lo hizo el zorro al despedirse del principito, también me regaló un secreto. Cuando me fui de casa me dijo:

- Hijo, cuando sea profesional, para convertirse en uno bueno, primero debe ser un buen ser humano.

- Primero debo ser un buen ser humano. Lo repetí para nunca olvidarlo.

Comentarios  

#4 Elena 28-12-2015 18:52
Bello articulo me encantó.
Al igual que el principito nos acabas de dejar una enseñanza.
Que nunca muera tu principito interno.
#3 Angélica Guerrero 19-11-2015 15:52
Excelente reflexión sobre todos aquellos sueños que de niños tuvimos, y de grandes, olvidamos. Y también sobre aquellos comportamientos inocentes que de adultos perdimos. Una muy bonita invitación a no dejar de lado nuestra inocencia y pureza infantil para perdonar fácilmente y vivir al máximo cada día.
¡A revivir nuestro principito!
#2 Lilia B. Sánchez 19-11-2015 10:56
Diego: el solo título me atrapó: ¿Has matado a tu principito? Me dice todo. El reto para todos nosotros, es verdaderamente cómo sobrevivir a ser domados y/o a domar a otros, que no se sabe qué es peor. Estoy de acuerdo con el consejo de tu madre: Esencial. Lo importante es mantener la coherencia? Muchos interrogantes pasan por mi cabeza, entre otros el de ser coherente conmigo misma, a pesar de las arremetidas de los demás. Buen punto de reflexión. Gracias. Lilia Beatriz Sánchez, Docente de Economía FAGORI
#1 Claudia Zapata Lopez 19-11-2015 07:24
Mi apreciado Diego. Muy bonito tu artículo, me invita y creo que invita a otros a ver la película y reflexionar sobre nuestras "rutinas" diarias que no nos dejan a veces disfrutar de las cosas simples y bellas de la vida. Un abrazo

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