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Opinión USTA

Colombia: un paraíso “prohibido”

1. OPINIÓN USTA - MAILING -Aarón GonzálezPor: Aarón González Alpízar*, estudiante de intercambio Facultad de Comunicación Social para la Paz.

A todos nos llega la hora de cumplir los sueños y hacer realidad aquello que teníamos guardado en el fondo de nuestros corazones. A mí me llegó ese momento hace 3 años que salí de Costa Rica, la tierra de mis amores, y emprendí un viaje que me ha llevado a conocer miles de personas y lugares, momentos buenos y otros no tanto, pero eso sí, de todos he aprendido y hoy puedo decir con toda seguridad: “Soy más fuerte”.

Entre tanto que había soñado siempre había querido visitar la tierra del vallenato, las empanadas, el ajiaco y la gente “chévere”. Desde niño tenía esa idea y realmente no sé de dónde vino, solo sabía que un día quería estar allí y descubrir la magia que envuelve a este país.  Desde que tengo memoria he escuchado por el relato de personas y por lo que los medios de comunicación difunden la errónea idea de lo que es Colombia.

En la historia que me contó la sociedad en la que crecí había un país en América del Sur al cual nadie quería ir. Un territorio verde y no precisamente por la naturaleza... Las armas eran tan visibles como las personas, donde el miedo era quien mandaba y la inseguridad atemorizada a pequeños y grandes.

“Si va a Colombia procure no caminar solo, no le hable a las personas y desconfíe de todo”, eran las líneas de esa otra historia que constantemente escuché. Un país inseguro y sin oportunidades, lleno de grupos armados y personas incapaces de ser felices. Las drogas eran las dueñas de este país -según me contaban- y la paz y buena política habían sido desterradas hacía ya mucho tiempo.

Esa era la historia que por años escuché. Me asustaron, me llenaron de temores y hasta me hicieron dudar de venir al paraíso “prohibido”. Pero yo sabía que había algo en ese relato que no era verdad, y recordé la astucia de los medios de comunicación de cambiar la realidad y sutilmente introducirlos a una farsa que muchas veces creemos cierta.

Para suerte mía y desdicha de todos aquellos que un día me dijeron: “No vaya a Colombia” ya tengo 10 meses de vivir en este paraíso, pero debo confesar que por ignorancia mis primeros meses no fueron fáciles. El primer día me armé de estrategias en caso que algo me pasara, y aunque al principio no quería salir de la casa, finalmente tuve que hacerlo. En la calle, parecía un niño descubriendo el mundo.

Había gente amable, la gente sonreía, no todos, pero su gran mayoría. Había naturaleza y colores que daban vida a la ciudad, nunca vi un arma de las que tanto me mencionaban, al contrario, vi niños y jóvenes cargando sus libros y con deseos de un día ser el cambio de este país. Vi al ejército pero también vi un ejército de ciudadanos luchando porque sus derechos se cumplan. No me robaron por caminar solo, ni me secuestraron por utilizar el transporte público.

La paz se está construyendo y muchas personas quieren creer que hay un mejor mañana. La comida es deliciosa, hay artistas, hay cultura, hay esperanza, hay gente trabajadora y soñadora. Decenas de niños jugando en los parques libres y felices... Entonces ¿por qué me engañaron? ¿Por qué no me contaron esta otra historia?  Colombia es un país hermoso y no solo lo malo abunda, hay miles de cosas por descubrir y conocer.

Este paraíso, para muchos prohibido, me abrió sus brazos y me recibió como uno de los suyos y debo confesar que estoy enamorado de cada rincón de esta tierra y de su hermosa gente, que va a ser muy difícil irme sin derramar lágrimas. Jamás podré olvidar todo lo vivido en este país, recordaré al señor del Transmilenio que con deseos de ayudar a su familia vende el famoso maní, a la señora de las empanadas, los entretenidos trancones y otras tantas cosas que guardo en mi memoria.

Colombia: te prometo que contaré la otra historia. A mis amigos y familia les diré sobre la magia de tu tierra y lo cálido de tu gente, gritaré sobre las maravillas de tu nación y prometo defenderte así no sea uno de los tuyos.

Los estereotipos sólo entorpecen la mente y nos roban la oportunidad de descubrir tesoros y vivir momentos únicos. Seamos de los que derriban prejuicios y barreras que por años nos han alejado quitándonos la oportunidad de ser felices.

Colombia te extrañaré, pero así esté lejos siempre habrá una parte tuya dentro de mi corazón. Prometo un día volver y espero me vuelvas a recibir con los brazos abiertos. No te canses de luchar y creer, la paz ya viene y un nuevo mañana está próximo a comenzar.

*Las opiniones expresadas en esta sección son de exclusiva responsabilidad del autor y no reflejan, necesariamente, los puntos de vista de la Universidad Santo Tomás.

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